6 beneficios del baño que quizá no conocías

¿A quién no le gusta un baño cálido y relajante? Hace no mucho no parecíamos tenerlo del todo claro, pues, después de la resaca consumista de los 90 y la llegada de filosofías minimalistas, muchos cambiaron la bañera por un austero plato de ducha.

 

Pero la economía no lo es todo, y en contraposición a las tendencias del nuevo milenio que promovían un diseño de vida basado en la eficiencia, ahora afloran formas vivir de manera más relajada.

 

Es por eso que muchos han bajado el microondas a la basura y han puesto una olla de cocción lenta en su lugar, así como una tetera para hervir el agua del rooibos en la oficina.

 

No es raro pensar que muchos se estén arrepintiendo de la decisión de meter el martillo en el cuarto de baño y echen de menos su bañera, sobre todo con los vientos de invierno en los que la piscina no es más que un sueño de primavera.

 

Damos por hecho que somos mayoría los que disfrutamos del momento de abstracción que produce un baño caliente en nuestra bañera o spa, a pesar de los errores del pasado… Pero, ¿hay alguna explicación para que esta práctica haya tenido siempre un hueco en la historia del ser humano?

 

Si miramos la larga lista de beneficios que aporta, podríamos asegurar que la costumbre del baño no es solo popular por placentera, sino también por saludable.

 

 

Tu cerebro se baña contigo

La inmersión en agua no solo reduce el dolor y la inflamación, también tiene un efecto positivo en el sistema nervioso. Ayuda a reducir los niveles de estrés y ansiedad, a la vez que propulsa tu estado de ánimo.

 

 

Y el sistema respiratorio

Un baño en agua hasta el cuello puede influenciar positivamente a tu capacidad pulmonar y la ingesta de oxígeno. La temperatura y la presión que el agua pone en el pecho puede ser la gimnasia que tus pulmones necesitan.

 

A su vez, los baños en agua fría se dice combaten el riesgo de infección en personas que padecen enfermedades respiratorias crónicas como el EPOC.

 

 

¡Y el digestivo!

Aunque el corte de digestión está sujeto a mitos y controversia, el baño mejora la circulación de la sangre, y, por ende, la digestión.

 

Además, el calor de un baño caliente puede aliviar las molestias provocadas por hemorroides, fisuras anales, o heridas postoperatorias.

 

Otros estudios aseguran aseguran que el baño puede reducir los niveles de azúcar en sangre. Buenas noticias para cualquier persona, pero más aún para los afectados por la diabetes de tipo 2.

 

Fortalece el sistema inmunológico

Al facilitar el flujo sanguíneo, las visitas a la bañera y el spa pueden acabar con las bacterias y mejorar nuestro sistema inmunológico. Pueden aliviar los síntomas del resfriado y la gripe, y reducir la tasa de supervivencia de algunos cánceres.

 

 

Los músculos, articulaciones, huesos…

Realizar movimientos y estiramientos en agua ha demostrado ser uno de los mejores entrenamientos de resistencia, pero bajo impacto, para articulaciones, músculos y huesos.

 

Se dice que esta práctica reduce también el riesgo de lesiones en aquellas personas propensas a caerse, como pueden ser los ancianos.

 

Las hormonas también están invitadas

Condiciones como el síndrome de fatiga crónica o algunos problemas de fertilidad pueden ser mitigados por medio de baños en temperaturas más frías. Muchos desajustes hormonales pueden mejorar gracias al baño, ya que hormonas como la ACTH, la beta endorfina, o el cortisol, se dejan influenciar positivamente por el agua.

 

Si nos ponemos a buscar seguro que encontramos estudios que aseguran que el baño tiene un efecto positivo en cualquier parte del cuerpo humano que imaginemos.

 

Lo que no indica que si estamos perfectamente sanos no podamos disfrutar de un poderoso baño, pongamos, esta misma noche. ¿El frío te está secando la piel? No necesitas más excusa para coger la toalla.

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