Cómo eliminar las cloraminas de la piscina

La receta para las cloraminas en la piscina es simplemente cloro y amoniaco. Una combinación sencilla que puedes conseguir con ingredientes que tienes siempre a mano, lamentablemente.

 

Las cloraminas son las responsables de todas las consecuencias negativas que tiene una piscina desinfectada mediante cloro. Son las que provocan irritaciones en los bañistas y las responsables del desagradable olor que pueblan las piscinas más descuidadas, esas que parecen tener una bruma sepulcral.

 

Las cloraminas, o el cloro combinado con la materia orgánica que se introduce en la piscina, tienen un efecto desinfectante muy pobre. El resto es el cloro libre, que es quien tiene todo el potencial; y lo que entendemos por cloro total es la mezcla del cloro libre y las cloraminas.

 

El mayor peligro de las cloraminas reside en las piscinas de interior tratadas con cloro. El bromo en piscinas de interior es una opción mucho más acertada si no queremos que las cloraminas causen problemas respiratorios en los bañistas ni oxiden el mobiliario.

 

Pueden ser más molestas de lo normal para personas que sufran de problemas respiratorios como puede ser el asma, pero recalcamos que se trata de un problema del mantenimiento y cuidado del agua, ya que los últimos estudios aseguran que la natación en una piscina no produce asma.

 

Choque de cloro o supercloración para librarnos de las cloraminas

Para medir las cloraminas deberemos hacernos con un medidor de cloro total (con reactivo dpd4) y con otro, o el mismo si lo incluye, que mida el cloro libre (reactivo dpd1). Entonces, restando el cloro libre del cloro total, obtendremos nuestro nivel de cloraminas.

 

Cuando el nivel de cloraminas es de 0,3 ppm o superior, la práctica más empleada por su facilidad para el usuario es hacer una cloración de choque de al menos 10 veces mayor cantidad que la de las cloraminas encontradas.

 

Para hacer esto se recomienda un nivel de pH cercano a 7,2 y añadir cloro de disolución rápida hasta multiplicar la concentración de cloraminas por 10, para asegurarte que tal creación de cloro libre en la piscina destruya la mezcla de amoniaco y cloro.

 

Existen otros métodos pero entrañan más dificultad o problemas, como puede ser el ácido ascórbico o el tiosulfato. No hay porque complicarse cuando cloro tiene todo el mundo en su jardín.

 

Si no tenemos forma de conocer con exactitud la cantidad de cloraminas que tenemos en la piscina, realizando una supercloración de 10 ppm una vez a la semana durante varias semanas, se eliminarán casi con seguridad la existencia de las cloraminas y las de nuestras sospechas.

 

El problema de esto es que después de realizar un choque quizá quieras esperar un día o dos antes de bañarte para evitar irritaciones o cualquier tipo de molestia producida por el exceso de químico.

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