Cómo enfriar la piscina en verano

Mucho se ha hablado sobre cómo calentar tu piscina, pero poco se dice sobre cómo enfriarla. Hay mucha gente que no es fan del agua caliente, y cuando viaja en verano al mediterráneo puede sufrir regresiones traumáticas al útero materno solo con entrar en sus cálidas aguas.

 

En cualquier caso, ¿cuál es la temperatura ideal para una piscina? Muchos aseguran que unas aguas con temperatura entre los 25 y 28 grados es lo más adecuado. Esto es algo que se dice sobre todo en los circuitos olímpicos, pero que puede seguir siendo demasiado caliente para aquellos que buscan “esa sensación” cuando el agua está por alcanzarles la goma del bañador.

 

Entonces, ¿qué maneras existen de enfriar una piscina? Te adelantamos que los hielos o el agua proveniente de una fuente más fría no suelen funcionar, y además corres el grave peligro de cargarte el equilibrio químico del agua.

 

 

Métodos para enfriar la piscina.

La forma más sencilla y menos McGyver de reducir la temperatura de tu piscina es mediante las bombas de calor. Las bombas de calor del catálogo de Gre tienen la opción de calentar o enfriar el agua mediante una válvula de 4 vías que produce la inversión de ciclo.

 

Si no disponemos de una bomba de calor, todavía hay alguna cosilla que podemos intentar para bajar la temperatura. Poner en marcha la bomba de filtro más a menudo, especialmente durante las frescas horas de la noche, ayuda a agitar el agua y, por consiguiente, a aumentar la pérdida de calor en la superficie.

 

Un robot limpiafondos de piscinas también puede crear suficiente movimiento de agua para ayudar a la pérdida de calor. Incluso los chapoteos y las “bombas” en la piscina también crean suficiente agitación en el agua como para motivar cierta pérdida de calor.

 

El viento, uno de los ladrones más grandes de calor y el responsable de que muchas piscinas situadas en zonas de mucho aire sean tan difíciles de calentar, también puede usarse en nuestro favor. Si el agua está muy caliente, quizá sea buena idea no tender la cubierta por la noche para que el viento se lleve el calor del agua de la piscina. Lo malo es que insectos y otros cuerpos podrán caer en el agua y tendrás que hacerte cargo de ellos por la mañana.

 

Algo que no se le ocurre a mucha gente y es tan sencillo como acercar una sombrilla a la piscina puede ser la solución para aquellas piletas que no reciben una pizca de sombra en lo que dura el día. Incluso hay gente que coloca ventiladores para darle todo el calor de su piscina al viento. No es una locura, pero en este caso hay que tener especial cuidado con las conexiones eléctricas de los mismos.

 

¿Eres tú una de esas acaloradas personas que prefieren el agua más fresca? ¿Cuáles son tus armas para combatir los caldos a los que muchas veces hay que enfrentarse en verano?

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