El regreso de las algas inmortales

Hay ocasiones en que no conseguimos librarnos de las algas de nuestra piscina. Da igual cuánto esfuerzo le dediquemos, estos pequeños organismos vegetales no captan la indirecta. Pero es que para cerciorarnos de que hemos acabado con las algas, deberemos actuar en diferentes áreas de nuestra piscina.

 

Hay que decir que las algas tienen una capacidad sin igual para reproducirse, y aunque muchas veces poseamos el mejor antialgas para piscina, las esporas pueden acabar resurgiendo o volviendo al agua por otros medios.

 

 

Sospechoso número 1: el filtro

Si en el pasado hemos tenido varios brotes de algas en nuestra piscina es probable que nuestro medio filtrante cobije todavía las esporas de las anteriores crisis vegetales, y sea desde aquí desde donde continúan resurgiendo.

 

La solución, por tanto, pasa por cambiar el medio filtrante de nuestra piscina. Los filtros de cartucho pueden lavarse dejándolos una noche inmersos en una mezcla de agua con lejía. En el caso de la arena, sería mejor sustituirla por completo después de limpiar concienzudamente el resto del envase y sus componentes.

 

Recuerda que en verano el sistema de filtración necesita estar más tiempo funcionando para evitar problemas como el de las algas. En los días más calurosos de la estación, tu piscina necesitará de 12 horas de filtrado o más, dependiendo del tamaño y la zona en la que te encuentres.

 

 

Sospechoso número 2: el liner

Se da por hecho que ante un problema de algas lo primero que se hace es acabar con toda evidencia física del microorganismo.

 

Tanto el suelo, como la línea de flotación, o cualquier recoveco que pueda guarecer algas y protegerlas del sol, necesitará de brioso cepillado con desinfectante antes de proceder a posteriores pasos del tratamiento.

 

En piscinas de obra el problema es aún mayor dada la naturaleza de los materiales con los que está construida. La piedra, el yeso y las juntas entre azulejos pueden ser el escondite perfecto para que la alga “madre” siga enviándonos efectivos a nuestras aguas.

 

 

Sospechoso número 3: el agua

Si son ya varios años los que llevas sin cambiar el agua y has sufrido ocasionalmente el ataque de las algas, muy probablemente ésta guarde partículas de alga muerta.

 

Además, cuanto mayor es el tiempo sin haber cambiado el agua, mayor número de Sólidos Totales Disueltos (TDS); vehículos excepcionales para fosfatos y nitratos: el alimento favorito de las algas.

 

Cómo vaciar la piscina es un quebradero de cabeza que siempre deberíamos evitar, pero si las algas son tan persistentes quizá no sea tan mala idea en este caso.

 

 

Sospechoso número 4: todo aquello que introducimos en la piscina

Todo lo que acaba dentro de nuestra piscina tiene potencial peligro de introducir elementos externos. Juguetes de piscina, bañadores, equipamiento que haya estado guardado, la pelota de tenis del perro…

 

Incluso una poética tormenta bajo la que decidimos seguir bañándonos puede traer deshechos que originen nuevamente vida vegetal dentro de nuestra piscina. A veces es mejor salir y tender la manta protectora.

 

Como vemos, los focos de algas son numerosos. La vida en La Tierra es imparable. Para evitar el problema de las algas hay que llevar un riguroso control, teniendo especial cuidado en que no se nos dispare el pH y se nos agoten las reservas de cloro.

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