El versátil churro de piscina

Por mucho que busquemos, nada puede superar la magnífica e improvisada nevera de piscina, Garçon.

 

Pero ya que las condiciones metereológicas prohíben el baño, hemos dedicado un momento a ojear el Pinterest para ver qué más cosas se pueden hacer con los bastones de polietileno de piscina.

 

Como la navidad está al caer y los enanos muestran la electricidad característica de quién espera con ansiedad la llegada de los regalos, muchas de las aplicaciones de los churros de piscina son excelentes para pasar una buena tarde de juego.

 

Así, el churro de piscina puede convertirse fácilmente en nueva montura para los forajidos amigos de nuestros hijos.

 

Una amena tarde de bowling sin accidentes con las pistas adyacentes.

 

Toboganes vertiginosos para carreras de coches, y no tan coches.

 

O, si afuera hace un frío que pela y nuestro inventario de churros es generoso, crear un fuerte de juegos tan complicado como uno quiera, y llenarlo de cohetes espaciales y nunchakus ninja.

 

Pero los más mayores también podemos beneficiarnos de los churros de polietileno.

 

Podríamos pasar las horas muertas reinterpretando el duelo a espada entre Iñigo Montoya y el hombre de los seis dedos, pero también podemos utilizarlos en infinidad de ingeniosos trucos para el hogar.

 

Por ejemplo, podemos valernos de los churros para mantener nuestras flamantes botas siempre enhiestas, nunca fláccidas.

 

Evitar sustos y accidentes consecuencia de corrientes, o la fuerza desmedida de los niños de 6 años, gracias a este freno para puertas.

 

Olvidarnos de las arrugas que se producen en la oscuridad del armario con esta mejora para perchas.

 

Llenar el aparatoso cubo de agua que nunca se deja meter en la fregadera utilizando el churro como manguera.

 

O no perder ninguna pulsera ni goma del pelo gracias a esta “cuqui”-invención.

 

Ya que estamos en Diciembre, también podemos utilizar los churros para realizar decoración casera, válida tanto para dentro como fuera de la piscina, como esta corona.

 

O adornar el jardín con bastones de “caramelo” para intentar sobornar a Santa, y que nos visite primero.

 

Como ves, las posibilidades de los churros de piscina son ilimitadas. Seguro que cada hogar tiene su propia invención de polietileno.

 

¡Cuéntanos la tuya!

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