La lucha por un agua cristalina

Sucede que, a veces, a pesar de todos los consejos que nos hacen llegar los profesionales en los puntos de venta, las indicaciones que leemos en las instrucciones de los productos, o los tutoriales que encontramos en la web, el agua de nuestra piscina no luce como desearíamos.

 

Uno de los disgustos más comunes que nos puede dar nuestra piscina, es que el agua se vuelva turbia o verdosa; dos problemas con origen en un equilibrio incorrecto del pH. Hoy venimos a hablaros de dos productos que pueden ayudarnos a tomar una posición de ventaja en esta lucha por el agua cristalina.

 

STOP AGUAS VERDES de Gre: Como su propio nombre indica, si nuestras aguas se ven verdosas y da la sensación de que en cualquier momento pudiera emerger del fondo una criatura del cine de serie B para devorarnos, este producto promete devolver la transparencia a las aguas de nuestra piscina. En principio no hay motivo para preocuparse de ningún monstruo marino, ya que, un agua de tono verdoso, es solamente indicio de presencia de algas.

 

El alga es un organismo vegetal que puede multiplicarse con mucha rapidez, sobre todo en aguas templadas. Pero no hay razón por la que alarmarse mientras utilicemos productos como STOP AGUAS VERDES para ayudarnos en su erradicación.

 

STOP AGUAS TURBIAS de Gre: Unas aguas turbias resultan tan poco apetecibles como unas verdes y, peor aún, evidencian que algo no marcha bien en nuestra piscina; ya sea un nivel demasiado elevado de pH o algún tipo de dificultad en lo relativo a la filtración.

 

STOP AGUAS TURBIAS es un floculante que amasa las partículas más pequeñas que flotan en la piscina. De este modo, compone cuerpos de un tamaño suficiente como para que puedan ser recogidos por el limpiafondos. Aún así, se aconseja realizar un contralavado del filtro y, al igual que con las aguas verdosas, devolver el pH a su nivel recomendado.

 

En definitiva, STOP AGUAS TURBIAS y STOP AGUAS VERDES, son dos aliados de confianza cuando nuestra agua presenta tendencia a alejarse de la transparencia. Pero como es mejor prevenir que lamentar, recomendamos llevar un seguimiento constante de nuestro pH (que debe estar entre 7,2 y 7,6) y revisar con frecuencia la filtración.

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